"La Casa Matusita es una leyenda de terror peruana, sobre una mansión ubicada en Lima que según los vecinos está habitada por fantasmas ya que se han visto sombras tras las ventanas, oído gritos terroríficos o en el peor de los casos, se ha visto espectros rondando por algunos pasillos o habitaciones del edificio."
Los orígenes de la leyenda de la casa Matusita hablan de una maldición lanzada sobre la casa y quien llegara a habitarla...
Un 25 de agosto de 1753, según cuenta la historia, las aguas del puerto del Callao se encontraban extrañamente embravecidas para la temporada... Una neblina caía sobre toda Lima, mientras desembarcaba proveniente de Europa Parvaneh Dervaspa, una mujer de cabellos rubios, piel blanca y sonrisa cándida.
Parvaneh Dervaspa se situó cerca al centro de la ciudad, en una vivienda ya antigua para esa época. Desde ese momento sucesos paranormales comenzaron a ser la comidilla de los habitantes de esa ciudad. Se dice que era una bruja descendiente directa del imperio persa, que realizaba extrañas curaciones que la ciencia de ese entonces no lograba. Su fama llegó a la Inquisición quien la torturó y condenó a la hoguera un 23 de octubre de 1754. Se dice que ese infausto día, mientras era quemada viva, lanzó una maldición contra la casa, contra quienes llegaran a habitarla y contra quienes la habían llevado a la muerte.
Según la historia por esos años se dieron muchas pestes en la ciudad de Lima, muchas de estas fueron atribuidas a dicha maldición.
Luego de mucho tiempo la casa se volvió ruinas hasta que una familia de inmigrantes asiáticos la reconstruyó por el siglo XIX. Cosas extrañas pasaban en los corredores de la casona, se oían voces, la gente no podía dormir, se veían extrañas sombras y todo este tipo de sucesos paranormales.
Según la historia por esos años se dieron muchas pestes en la ciudad de Lima, muchas de estas fueron atribuidas a dicha maldición.
Luego de mucho tiempo la casa se volvió ruinas hasta que una familia de inmigrantes asiáticos la reconstruyó por el siglo XIX. Cosas extrañas pasaban en los corredores de la casona, se oían voces, la gente no podía dormir, se veían extrañas sombras y todo este tipo de sucesos paranormales.
Tiempo después surgen dos historias de crímenes sangrientos ocurridos en la casa, uno relacionado con la pasión y otro con la venganza...
La primera historia habla de un hombre de origen japonés que habría hallado a su mujer en la cama con otro sujeto. El esposo al ver la escena tomó un cuchillo y de manera rápida y violenta acabó con la vida de la pareja. Sin embargo, esos no fueron los únicos asesinatos pues el esposo, ahora desesperado al no saber qué hacer con los cuerpos esperó la llegada de sus hijos de la escuela y decidió también acabar con ellos. Por último, preso ya sea de la desesperación o simplemente de la locura, el hombre decidió practicarse el Seppuku o suicidio japonés, poniendo así fin con su vida.
La segunda historia, señala que en esta casa vivía un señor perverso que maltrataba y abusaba de sus dos únicos sirvientes. Un día, cuando el dueño de la casa ofrecía un almuerzo a sus familiares, los sirvientes decidieron vengarse. Cuenta la historia que los empleados colocaron una sustancia alucinógena en los alimentos de los comensales no para matarlos sino para ocasionarles diversos trastornos mentales. Así es que cuando todos los invitados estuvieron en sus lugares, la cocinera sirvió los platos y luego con el mayordomo se fueron del salón, cerrando la puerta con llave detrás suyo. Luego de un rato se comenzaron a oír gritos y golpes provenientes de la sala y luego un silencio sepulcral... Creyendo que todo había resultado de manera favorable los empleados acudieron rápidamente a la habitación. La imagen que vieron entonces fue aterradora: cuerpos despedazados por doquier, sangre en las paredes, en la mesa, en el suelo... Todos los invitados, incluyendo su jefe, habían hallado en esa cena una muerte trágica, cruenta y terrorífica. Los empleados, al ver esta escena quedaron trastornados para siempre y terminaron sus días en un manicomio de la capital.
En más de una ocasión muchos aseguran que diversos personajes han ingresado a la citada vivienda para experimentar por cuenta propia los extraños fenómenos que en ella ocurren.
Uno de los primeros en ingresar fue un párroco, que ingresó al segundo piso de la casa con la intención de “exorcizarla” de los demonios que la poseían. Sin embargo, el párroco no pudo lograr su cometido, según cuentan las historias más antiguas el religioso ni bien ingresó a la vivienda sufrió un ataque de pánico que lo llevó a la muerte. Se dice que escuchó gritos y reclamos de los espíritus que allí se encontraban, algunos dicen incluso que el párroco recibió escupitajos de estos supuestos seres que habitan el lugar. No obstante, y tal como ocurre en el caso de las leyendas, no existen registros que respalden dicha historia aunque sí existen testimonios de gente (incluidos trabajadores o antiguos habitantes de la casa) que aseguran haber visto la figura de un fraile caminando entre las ventanas del segundo piso de la casa.
Otro de los casos más conocidos, es el de Humberto Vilchez Vera, un conductor de televisión que en la década de los sesenta apostó en señal abierta, que sería capaz de pasar siete noches al interior de la vivienda. La historia narrada por muchos limeños recuerda que el animador efectivamente logró ingresar a la casa llevando consigo sólo con una cámara de vídeo en la mano, sin embargo, tal como ocurrió con el párroco, ni bien ingresó (algunos hablan de dos horas y otros al cuarto día) el hombre de televisión salió de la casa profiriendo insultos y gritos y botando, incluso, espuma por la boca. Pero éste solo resulta un confuso episodio ya que que el mismo Vilchez Vera diría tiempo después en su libro "El cazador de fantasmas":
“La palabra de un ídolo de la televisión es una palabra fundamental y yo había anunciado que entraría la casa embrujada. Nunca entré pero todos me vieron entrar, nunca hablé con un fantasma pero ellos me miran como si me hubiera convertido como un ciudadano del más allá”.
Un mito sin respuesta:
En todo caso, lo que resulta curioso de esta leyenda es que a pesar de su antigüedad y su arraigo dentro de la población limeña muy poco se ha hecho para conocer el verdadero misterio que encierra esta vivienda. Hasta la fecha no se ha realizado ningún estudio serio, ya sea por parte de los medios de comunicación o por investigadores independientes que intente desmitificar las historias o acaso acreditar cuánto de falso o de verdad hay en ellas. Y es que lo más seguro es, que hasta que ese día no llegue, los limeños continuarán, algunos con temor y otros con una sonrisa, observando la solitaria casa preguntándose si serían capaces de pasar una noche allí sin el temor de quedarse en la más absoluta locura.





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