6 sept 2019

La Isla de las Muñecas




"En Xochimilco, lugar paradisíaco cercano a México D.F. Existe un lugar de laberínticos canales y solitarias chinampas, pequeñas islas agrestes, en su mayoría deshabitadas y que en su conjunto conforman un pequeño edén para la fauna, los pescadores y, en los últimos tiempos, para los turistas. Pero hay una chinampa que destaca del resto y que hace que cesen las risas y charlas de los turistas al navegar cerca de sus riberas. 
Se trata de la isla de las muñecas."






El aspecto de la Isla de Las Muñecas es tétrico y sobrecogedor para cualquiera, pero tal y como suele ocurrir con este tipo de lugares envueltos en el misterio, su leyenda es lo que en mayor medida impulsa a los viajeros a visitarla.






Hace ya cerca más de medio siglo, Julián Santana Barrera, un humilde lugareño de la zona, habitaba una humilde chinampa (choza), en la hoy llamada "Isla de Las Muñecas", en mitad de un humedal. Julián tan solo se dedicaba a cultivar sus pocas hortalizas y venderlas en algunos poblados cercanos.

Según cuentan las gentes del lugar, en mitad de una noche el agricultor pudo escuchar en la lejanía el grito de desesperación de una niña que se estaba ahogando en aguas próximas. Julián temió por su propia vida y desistió de acudir en ayuda de la niña, que pereció ahogada. A partir de aquel dramático suceso, Julián Santana se sintió insistentemente perseguido por el fantasma de esta niña, hasta el extremo de llenar su ánimo de pánico y hacer aún más difícil su ya compleja y paupérrima existencia.

Para contrarrestar el incesante penar de la joven, decidió recolectar muñecas tiradas en los cientos de canales de Xochimilco o en la basura de los barrios aledaños, para colgarlas en los árboles y hasta en su propia choza y así “espantar al espanto”.Con el paso del tiempo, quienes conocían de su excéntrica costumbre iban a visitar a Julián y le llevaban más muñecas de deshecho a su triste choza.





Más adelante, la noticia se extendió y fueron muchos los visitantes que acudieron a conocer la Isla de las Muñecas y llevar más muñecas a Julián. Cuentan que, tras cincuenta años llenando la isla de muñecas rotas, maltrechas; llenas de insectos y gusanos; sin ojos o sin cabellos, no quedó un solo rincón en toda la isla en el que no pudieran verse estas figuras ahorcadas en los árboles. Julián Santana siempre repitió a todos que las muñecas lo acompañaban por la isla y lo protegían del fantasma de aquella "niña rencorosa", a la que este campesino rural no quiso salvar de una muerte segura.




 



Julián falleció en abril de 2001, ahogado en el mismo lugar en el que murió aquella niña, tiempo atrás, pero dejó para la posteridad esta Isla de las Muñecas, un lugar macabro y tenebroso que ha conseguido adquirir fama mundial como destino turístico enigmático.


     
                                                                 Foto de Don Julián "El Señor de las Muñecas"

Aún hoy, la gente del lugar cuenta que los espectros de la niña, de Julián y de las propias muñecas se pasean cada noche por esta isla. 





























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